El nivel óptimo de tensión en un directorio es como la cuerda de un instrumento musical: demasiado tensa se rompe, demasiado floja no produce sonido. El presidente efectivo es un maestro calibrador de esta tensión, ajustándola constantemente para maximizar creatividad y desafío sin comprometer cohesión y efectividad.
La zona de tensión productiva
Existe un punto óptimo de tensión cognitiva y relacional donde los directorios generan su mayor valor:
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Por debajo: complacencia, conformismo, pensamiento grupal
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En el punto óptimo: desafío constructivo, diversidad de perspectivas, síntesis creativa
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Por encima: conflicto disfuncional, polarización, parálisis decisional
El desafío fundamental del presidente es identificar dónde se encuentra el directorio en este espectro y aplicar las intervenciones precisas para mantenerlo en la zona productiva.
Señales de subcalibración
Un directorio con tensión insuficiente muestra indicadores como:
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Aprobación rutinaria de propuestas sin cuestionamiento sustantivo
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Discusiones breves que evitan temas controversiales
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Ausencia de minorías disidentes en votaciones importantes
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Excesivo énfasis en la armonía y consenso superficial
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Reuniones predecibles con pocas sorpresas o descubrimientos
Señales de sobrecalibración
Por otro lado, un directorio con tensión excesiva presenta:
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Facciones persistentes que se oponen sistemáticamente
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Discusiones que escalan en intensidad emocional
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Incapacidad para cerrar temas y tomar decisiones
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Formación de alianzas y contra-alianzas
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Comunicación defensiva o agresiva
El arte de la calibración presidencial
Técnicas específicas para ajustar la tensión incluyen:
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Para aumentar tensión productiva: Introducir perspectivas disruptivas de fuentes externas Asignar roles de “abogado del diablo” rotatorios Cuestionar explícitamente supuestos compartidos Incorporar nuevos marcos conceptuales para análisis
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Para modular tensión excesiva: Elevar la conversación a principios y valores compartidos Implementar protocolos estructurados de deliberación Crear espacios informales para reconexión personal Reformular desacuerdos para identificar intereses subyacentes comunes
La calibración contextual
Un presidente sofisticado varía el nivel de tensión según:
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Tipo de decisión: Mayor tensión para decisiones creativas; menor para decisiones de alta precisión técnica
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Momento organizacional: Calibración diferente en períodos de crisis vs. estabilidad
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Composición del directorio: Ajuste según madurez colectiva y capital relacional acumulado
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Cultura organizacional: Sintonización con valores y prácticas de la empresa como un todo
El contexto latinoamericano
En directorios latinoamericanos, la calibración enfrenta desafíos particulares:
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Tradiciones culturales que pueden privilegiar armonía superficial sobre confrontación productiva
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Presencia frecuente de relaciones familiares o personales que complican la gestión de tensiones
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Jerarquías implícitas basadas en antigüedad o estatus social que inhiben desafío genuino
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Balance entre adopción de prácticas globales y respeto a dinámicas culturales locales
Preguntas para la reflexión
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¿En qué tipo de decisiones su directorio típicamente muestra tensión insuficiente?
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¿Qué técnicas utiliza para elevar el nivel de desafío cuando percibe complacencia?
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¿Cómo distingue entre tensión productiva y conflicto disfuncional?
P.D. El presidente efectivo entiende que su rol no es eliminar la tensión sino administrarla como un recurso valioso. La capacidad de calibrar esta tensión productiva – ajustándola según tema, momento y contexto – puede ser la diferencia entre un directorio extraordinario y uno meramente adecuado.