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Directorios al Descubierto – Desafíos reales de Directorios reales (y cómo superarlos)

Mi columna de ayer sobre Los Andes Copper generó un debate intenso. Agradezco los comentarios —muchos críticos, varios con argumentos que merecen respuesta seria—. Permítanme intentarlo.

Las críticas

“Bastaba informar la renuncia, no el destino ministerial.” Es la objeción más repetida. El deber fiduciario del directorio —argumentan varios colegas— se agotaba en comunicar que el CEO dejaba el cargo. Su siguiente paso profesional no es asunto de la empresa. “Buen gobierno corporativo no es solo hacer lo correcto, sino también saber hasta dónde hablar.”

“Un nombramiento político no es material hasta que el Presidente lo anuncia.” Desde esta perspectiva, la empresa informó como hecho consumado algo que legalmente no existía. El comunicado afirmaba que Montt “has been appointed as Minister of Mines” cuando, en rigor, solo el anuncio presidencial perfecciona ese nombramiento. El resultado: Los Andes Copper comunicó información que resultó ser falsa.

“El comunicado fue promocional, no solo informativo.” El texto no se limitó a informar la renuncia. El Chairman Eduardo Covarrubias (disclosure: fue un alumno brillante en mi generación de ingeniería en la universidad, lo aprecio y admiro) aprovechó para destacar que Vizcachitas es “the largest greenfield copper project in Chile not controlled by the majors” y un ejemplo de “how sustainable mining operations should be undertaken”. Más que un hecho esencial, parecía un pitch para inversionistas.

“Había una tercera vía.” Se podía informar la renuncia sin mencionar el ministerio. O solicitar un trading halt. O coordinar con el equipo de transición. El directorio presentó su decisión como binaria cuando existían alternativas menos costosas políticamente.

Son objeciones razonables. Pero antes de responderlas, los invito a mirar un gráfico.

La evidencia que nadie menciona

Las acciones de Los Andes Copper (TSX-V: LA) se transaron establemente entre CAD 7 y 9 durante todo 2025. A principios de enero de 2026 —sin ningún anuncio corporativo— comenzaron a subir sostenidamente hasta superar los CAD 17. Tras conocerse que Montt fue bajado del gabinete, cayeron casi un 12%.

¿Qué nos dice este patrón? Tres cosas incómodas.

Primero, que la información sobre el nombramiento ministerial era materialmente relevante: afectó el precio de la acción. Quienes argumentan que “el destino profesional del CEO no es información material” tienen que explicar por qué las acciones se duplicaron en tres semanas sin ningún hecho corporativo que lo justifique.

Segundo, que alguien —o varios— consciente o inconscientemente transaron con información privilegiada antes del comunicado oficial. La subida de enero no fue aleatoria. Mientras algunos compraban con conocimiento del nombramiento inminente, otros vendían sin saber que su CEO estaba a punto de convertirse en líder del ministerio que regularía el proyecto Vizcachitas.

Tercero, que la caída posterior confirma la tesis: el mercado había descontado una ventaja regulatoria que se afectó con el cambio de última hora.

El dilema real del directorio

Volvamos ahora a las críticas.

¿Bastaba informar solo la renuncia? En circunstancias normales, sí. Pero cuando el directorio redactó su comunicado, la información ya estaba en el mercado —no como rumor de pasillo, sino como factor que movía el precio de la acción—. La pregunta no era si revelar o no el destino ministerial, sino si formalizar una información que algunos ya usaban para transar con ventaja.

Si el directorio hubiera dicho simplemente “renuncia por nuevos desafíos profesionales”, habría entregado información que ellos mismos sabían incompleta. Y eso, en un mercado donde otros sí conocían el destino ministerial, habría ratificado —no corregido— la asimetría informacional.

¿Un nombramiento político no es material hasta que se oficializa? Formalmente correcto. Pero el mercado no espera formalidades: opera con expectativas. Las acciones subieron porque inversionistas informados anticiparon el nombramiento y sus consecuencias para Vizcachitas. Que después el nombramiento no se concretara no elimina el hecho de que, durante semanas, algunos transaron con información que otros no tenían.

¿El comunicado fue excesivamente promocional? Aquí concedo terreno. Las declaraciones del Chairman (mis disculpas Eduardo) —destacando los atributos del proyecto y el liderazgo del CEO saliente— excedieron lo estrictamente necesario para informar un hecho material. Un comunicado más austero (“el CEO renuncia para asumir funciones en el gobierno entrante”) habría cumplido la obligación regulatoria sin el tono celebratorio que irritó al equipo de transición. Esa fue una decisión de comunicación corporativa cuestionable.

¿Había una tercera vía? La había. Un trading halt —suspensión temporal de transacciones— mientras se coordinaba con el equipo de transición habría sido la solución técnicamente óptima. Que no lo hayan hecho podría revelar inexperiencia en gestión de asuntos públicos en mercados emergentes, pero no mala fe ni desconocimiento de sus obligaciones fiduciarias.

La pregunta incómoda

El debate se ha centrado en si el directorio “habló de más”. Pero el gráfico plantea una pregunta distinta: ¿quién compró acciones de Los Andes Copper en las semanas previas al comunicado, y con qué información lo hizo?

Si la respuesta es “con información material que el público no tenía”, entonces el verdadero problema de gobierno corporativo no está en el comunicado del 20 de enero, sino en las semanas que lo precedieron.

Eso, me temo, es harina de otro costal.