Rescatemos las Instituciones
Más allá del PIB per cápita eran las instituciones las que nos distinguían de nuestro países de la región. Hoy las diferencias se acortan aceleradamente, y no precisamente por méritos de los vecinos.
En los últimos cuarenta años Chile experimentó un crecimiento económico sin precedentes en la historia. También reforzó sus alicaídas instituciones económicas, judiciales y políticas. Al menos eso creíamos.
El telefonazo a Barrancones, la ejecución política de Hidroaysen, el foco prácticamente “unidireccional” de la Fiscalía, los acomodaticios cambios de doctrina del SII y meses de acefalia de la Contraloría dejan en evidencia un grave deterioro de la institucionalidad.
La sociología, la historia y la economía nos demuestran una y otra vez que las instituciones son fundamentales para el progreso y estabilidad de las naciones.
Más allá del PIB per cápita eran las instituciones las que nos distinguían de nuestro países vecinos. El respeto a la propiedad privada, la imparcialidad de instituciones regulatorias y judiciales nos distinguían. Hoy las diferencias se acortan aceleradamente, y no precisamente por méritos de los vecinos.
Nuestros líderes políticos, de todos los colores,tienen la responsabilidad de velar por el funcionamiento y prestigio de nuestras instituciones y están faltando gravemente a su deber. Por favor, dejen de pensar en reformas con beneficios electorales de corto plazo y preocúpense de las instituciones antes de que sea demasiado tarde.
Publicado en El Mercurio, 22 de septiembre de 2015, Página B4