El teatro de la estrategia

Son las 9:00 AM de un día de directorio. En la agenda, en letras mayúsculas, se lee: “DISCUSIÓN ESTRATÉGICA”. El CEO inicia una presentación de 120 slides titulada “Plan Estratégico 2025”. Los gráficos abundan, los acrónimos se multiplican, las métricas se proyectan con optimismo. Tres horas después, el directorio aplaude. Se sienten estratégicos.

Pero, ¿realmente lo son?

La ilusión de la discusión estratégica

En demasiados directorios, “ser estratégicos” se ha reducido a un ritual anual de revisión de planes, salpicado de discusiones filosóficas sobre el futuro. Se habla de estrategia, se opina sobre estrategia, se debate sobre estrategia. Pero rara vez se decide sobre estrategia.

La realidad es que muchas de estas discusiones son:

El síndrome del plan PowerPoint

En este contexto, el “Plan Estratégico” se convierte en un ejercicio anual de empaquetamiento de iniciativas en un formato convincente. El medio se vuelve el mensaje. La forma eclipsa al fondo.

Los ejecutivos aprenden rápidamente que la clave es:

El directorio, abrumado por la complejidad y seducido por la narrativa, asiente.

La trampa del micromanagement estratégico

Pero el problema no termina ahí. Frustrados por la falta de verdadera influencia estratégica, muchos directorios caen en la tentación opuesta: el micromanagement.

En lugar de elevar la mirada, se sumergen en los detalles operativos. En lugar de enfocar sus energías en las decisiones críticas, las dispersan en iniciativas tácticas. En lugar de empoderar y desafiar al equipo ejecutivo, lo asfixian y desconfían.

Es un ciclo vicioso:

Rompiendo el espejismo

¿Cómo puede el directorio romper este ciclo y asumir un rol verdaderamente estratégico?

Algunas propuestas:

Cambiar las conversaciones

Equilibrar el involucramiento

Repensar la dinámica

Cultivar la diversidad cognitiva

El directorio verdaderamente estratégico no solo habla de estrategia. La moldea, la desafía, la impulsa. No la delega, sino que la lidera junto al equipo ejecutivo en un diálogo continuo de visión y ejecución.

Para que esto suceda, necesitamos reinventar la dinámica y cambiar la conversación. Dejar de confundir discusión con dirección, presencia con influencia, y actividad con impacto.

El futuro pertenece a los directorios que puedan hacerlo.

Para reflexionar

  1. ¿Cuánto tiempo dedica nuestro directorio a discutir el futuro vs. revisar el pasado?

  2. ¿Nuestras conversaciones estratégicas cambian decisiones o simplemente las validan?

  3. ¿Desafiamos los supuestos de la estrategia o asumimos su validez?

  4. ¿Nuestro involucramiento potencia la ejecución o la limita?

  5. ¿Confundimos supervisión con micromanagement?

Referencias

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