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Directorios al Descubierto – Desafíos reales de Directorios reales (y cómo superarlos)

Imagina esta escena, dolorosamente común: un directorio latinoamericano discute por tercera hora consecutiva la entrada de un competidor digital que amenaza su modelo de negocio tradicional. La conclusión es predecible: “Hay que fortalecer las barreras regulatorias”, “Lancemos una campaña agresiva contra ellos”. Lo que rara vez se escucha: “¿Y si tenían razón y nosotros estamos obsoletos?”

El Premio Nobel de Economía 2025, otorgado a Joel Mokyr, Philippe Aghion y Peter Howitt por explicar el crecimiento económico impulsado por la innovación, no es teoría académica abstracta. Es un diagnóstico brutal sobre el principal problema de los directorios latinoamericanos: se han convertido en guardianes de la obsolescencia.

La lección incómoda de los Nobel

Mokyr demostró algo fundamental: el progreso sostenido no ocurre cuando solo sabemos QUÉ funciona, sino cuando entendemos POR QUÉ funciona. Su investigación histórica revela que antes de la Revolución Industrial, las sociedades innovaban por ensayo y error, sin fundamento científico. Por eso los avances morían en el intento. Solo cuando Europa desarrolló conocimiento sistemático, el progreso se volvió autosostenible.

Por su parte, Aghion y Howitt construyeron el modelo matemático de la “destrucción creativa”: cuando un producto mejor entra al mercado, las empresas con tecnología obsoleta son desplazadas. Este ciclo—creativo porque construye algo nuevo, destructivo porque elimina lo viejo—es el motor del crecimiento económico. Y aquí viene lo crítico: la destrucción creativa genera conflictos. Si estos no se gestionan constructivamente, las empresas establecidas bloquearán la innovación para protegerse.

¿Les suena familiar a los directores latinoamericanos?

El directorio como cementerio de la innovación

En América Latina, la concentración de propiedad familiar y la influencia política han convertido muchos directorios en dispositivos de protección del status quo, no en motores de renovación. La lógica es comprensible: ¿por qué arriesgar un negocio que ha enriquecido a tres generaciones?

Los números son reveladores. Según datos de la OCDE, América Latina invierte menos del 0,7% de su PIB en investigación y desarrollo, mientras que los países desarrollados superan el 2,5%. Nuestros directorios no solo invierten poco en innovación—activamente la bloquean cuando amenaza sus rentas establecidas.

La trampa latinoamericana es que nuestros directorios confunden experiencia con sabiduría. Mokyr enfatizó que las sociedades prosperan cuando están “abiertas a nuevas ideas y permiten el cambio”. Pero ¿cuántos directorios familiares premian a quien cuestiona el modelo que funciona hace 40 años? ¿Cuántos presidentes de directorio toleran que un director joven proponga canibalizar el negocio principal?

El costo real de proteger lo existente

Aghion y Howitt demostraron que bloquear la destrucción creativa no preserva empleos ni protege empresas—solo garantiza el estancamiento. Y América Latina es el caso de estudio perfecto: nuestras empresas líderes de hace 30 años siguen siendo las líderes hoy, no porque innoven, sino porque han capturado reguladores y blindado mercados.

El resultado: economías que crecen a ritmo anémico, productividad estancada, y una nueva generación de talento que migra o emprende fuera del radar corporativo establecido porque los directorios tradicionales son impermeables al cambio.

Para reflexionar en su directorio

  1. ¿Cuándo fue la última vez que su directorio discutió seriamente cómo podría volverse obsoleto su modelo de negocio—y tomó decisiones consecuentes?

  2. Si su empresa enfrenta un competidor disruptivo, ¿la primera reacción del directorio es innovar o protegerse ?

  3. ¿Su directorio invierte sistemáticamente en entender POR QUÉ funcionan las nuevas tecnologías o solo en defenderse de ellas?

El Comité Nobel lo resumió perfectamente: “El crecimiento económico no se puede dar por supuesto. Debemos apoyar los mecanismos que subyacen a la destrucción creativa para no volver a caer en el estancamiento”. En América Latina, muchos directorios ya cayeron—solo que aún no lo saben.

P.D. La ironía es dolorosa: mientras los directorios latinoamericanos debaten cómo proteger su cuota de mercado, están garantizando que dentro de una década no habrá mercado que proteger.