¿Leyes injustas o leyes ineficientes?
Mientras que al aprobarse una ley no exista la obligación de demostrar con rigor los impactos económicos y sociales, en Chile seguiremos repitiendo el dicho popular: “No me ayude, compadre”.
Es habitual escuchar debates entre una derecha que defiende la eficiencia económica y una izquierda que aboga por la justicia social. Curiosamente, lo normal es que se termine promoviendo fórmulas populistas que resultan injustas y a la vez ineficientes.
Se busca ayudar a las nanas con contratos más estrictos, pero en solo unos meses treinta mil se quedan sin trabajo. Se trata de “nivelar la cancha” empoderando a los sindicatos y entregando educación gratuita, pero trabajadores y estudiantes sufrirán las consecuencias de malos proyectos. Más cesantía y mayor segregación entre ricos y pobres.
En diferentes países de la OCDE existe un claro concepto llamado Análisis de Impacto Regulatorio (AIR) donde ANTES de legislar sobre una materia se analizan primero las mejores prácticas mundiales al respecto. Además expertos reconocidos evalúan ex-ante los impactos esperados en los planos económicos y sociales. Por último, la regulación es analizada ex-post. ¿Cuáles fueron los efectos logrados en relación a los esperados? ¿Es necesario hacer ajustes?
Mientras que al aprobarse una ley no exista la obligación de demostrar con rigor los impactos económicos y sociales, en Chile seguiremos repitiendo el dicho popular: “No me ayude, compadre”.
Publicado en EL MERCURIO 24 de noviembre de 2015