La escena es familiar: Un directorio acaba de aprobar una inversión de millones de dólares en inteligencia artificial. Los mismos directores que nunca han usado ChatGPT debaten apasionadamente sobre sesgos algorítmicos. Discuten riesgos de privacidad mientras comparten documentos confidenciales en sus cuentas personales de email o WhatsApp.

La ironía sería divertida si no fuera peligrosa.

El teatro de la experticia digital En salas de directorio por toda América Latina, se desarrolla diariamente una obra de teatro peculiar: directores pretendiendo entender tecnologías que nunca han experimentado. Como críticos de cine que nunca ven películas, opinan con autoridad sobre herramientas que conocen solo por artículos de LinkedIn.

La brecha que nadie quiere ver

Los números son reveladores:

El costo de la simulación

Este teatro digital tiene consecuencias reales:

Más allá del PowerPoint

La comprensión real viene de la experiencia directa:

La invitación incómoda

Es hora de que los directores se ensucien las manos digitalmente:

No para convertirse en expertos, sino para desarrollar intuición y criterio informado.

El nuevo estándar Un director efectivo en la era digital:

Para reflexionar en el directorio:

  1. ¿Cuántas de las tecnologías que supervisamos realmente entendemos?

  2. ¿Nuestras opiniones sobre IA vienen de experiencia o de artículos?

  3. ¿Estamos aprobando inversiones en herramientas que nunca hemos usado?

  4. ¿Nuestro conocimiento digital es teórico o práctico?

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