¿Alguna vez te has puesto a pensar en la ironía del “marketing moderno”? Esa estrategia que pone a los millennials y Gen-Z en el centro del universo publicitario, como si fueran los únicos y más importantes habitantes del planeta consumidor. El marketing y los servicios se mueven al ritmo de Instagram, TikTok y el metaverso. Sin embargo, existe un giro curioso en esta narrativa: estamos ignorando a un grupo que no solo es más grande en número, sino también en sus billeteras. Estamos hablando de los mayores de 60 años.

 

No es un secreto que los mayores de 60 están aumentando rápidamente. Según la Organización Mundial de la Salud, la población mundial de personas de 60 años pasará de 900 millones en 2015 a casi 2 mil millones en 2050. Mientras tanto, desde el  2019 los mayores de 50 años empezaron a representar el 51% de todos los gastos de consumo en EEUU (datos de AARP ). Las tasas de natalidad caen a ritmos increíbles y seguimos envejeciendo. Si en 1960 la edad promedio de la población en Chile estaba en 19 años hoy ya es 36. ¿Cómo es que las gerencias de marketing siguen bombardeando a los jóvenes con anuncios de smartphones y fast-fashion?

 

Tomemos como ejemplo la reciente campaña en el metaverso de Nike. Apostaron millones para alcanzar a la generación del ‘scroll’, creando experiencias virtuales de compra. Aunque innovador, contrasta con la sutil genialidad de Procter & Gamble . Esta compañía decidió, no hace mucho, rediseñar sus productos de cuidado personal y del hogar para hacerlos más accesibles a las manos artríticas y a los ojos que necesitan bifocales. Resultado: un incremento notable en la lealtad de un mercado que, literalmente, cuenta con más años de poder adquisitivo acumulado.

 

Y, ¿qué decir de los múltiples estudios que han demostrado que las pantallas táctiles de los smartphones, diseñadas para los gestos rápidos y precisos de jóvenes y expertos usuarios, plantean desafíos para usuarios mayores. Es así como alguna compañías han sabido capitalizar sobre una necesidad entregando modelos de teléfonos que servían para… hacer llamadas y que se usaban …. ¡con botones reales!

 

Pero aquí no termina la comedia. Las inversiones en tecnologías y productos para la salud digital como anillos y smartwatches, que muchos podrían pensar son solo para jóvenes atletas de alto rendimiento y gusto por la tecnología, están encontrando un sorprendente éxito en aquellos con más canas que horas de gimnasio. Desde aplicaciones de monitoreo de salud hasta dispositivos portátiles, el sector salud está descubriendo que “el oro” está en los mayores..

 

Con todo esto en mente, es hora de preguntarnos: ¿Estamos realmente escuchando a nuestros consumidores que peinan canas? Aplicaciones, aparatos, alimentación, seguros, entretenimiento, servicios financieros, educación, viajes, moda, inmobiliario, etc. etc. Podriamos escribir tratados de como cada una de estos sectores tiene oportunidades valiosísimas si logra desarrollar los productos y servicios que necesita este, quizás algo arrugado, pero creciente, pudiente y mal atendido segmento del mercado.