Better Boards, Real Value
Directorios al Descubierto – Desafíos reales de Directorios reales (y cómo superarlos)
Es la última reunión del año. Sobre la mesa, las carpetas con el cierre del periodo, un plato de galletas navideñas que nadie toca y el café que ya se enfrió. El presidente mira el reloj, agradece formalmente la asistencia, les desea a todos felices fiestas y recuerda que la próxima sesión será el 15 de enero. Algunos ya están guardando sus cosas. La reunión termina como terminan todas.
Pero este año algo quedó sin decirse. Algo que hubiera convertido esos últimos cinco minutos en un momento que nadie olvidaría.
La palabra que nunca alcanza
No hablo del “gracias por su dedicación” que aparece en los correos corporativos. Hablo del gracias que nombra a alguien, que reconoce algo específico, que sorprende porque nadie lo esperaba.
En más de veinte años trabajando con directorios, he visto cómo esta simple palabra —cuando es genuina— transforma el ambiente de una sala. Y he visto también cómo su ausencia, año tras año, pasa desapercibida y contradice con elocuencia que lo que hacemos importa.
Los agradecimientos que nadie pronuncia
Piense en su directorio. Piense en este año que termina. ¿A quién no le hemos dicho gracias?
Quizás al CFO que tuvo que presentar malas noticias trimestre tras trimestre, con profesionalismo y sin excusas, sabiendo que el mensajero nunca es popular. O a la directora que canceló un viaje familiar para estar presente en la reunión de crisis de agosto, y nunca lo mencionó.
Quizás al director que este año perdió a su padre pero no faltó a ninguna sesión, porque sentía un compromiso que iba más allá de lo contractual. O al fundador que, por primera vez en cuarenta años, se quedó callado y dejó que otros tomaran una decisión difícil —y eso le costó más de lo que nadie imagina.
Tal vez a quien votó en contra cuando todos votaron a favor, y resultó tener razón, pero jamás dijo “se los advertí”. O a la nueva directora que hizo la pregunta incómoda que nadie se atrevía a formular, y por eso la miraron con frialdad durante tres reuniones.
Y casi seguro al Secretario del directorio, que lleva años haciendo que todo funcione en silencio: las actas perfectas y los documentos a tiempo.
Especialmente cuando el año no fue bueno
Hay quienes piensan que la gratitud se reserva para los años de resultados excepcionales. Es exactamente al revés.
Cuando las metas no se cumplieron, cuando el mercado golpeó, cuando hubo que tomar decisiones dolorosas, es cuando más razones hay para agradecer. Agradecer a quienes no abandonaron el barco. A quienes mantuvieron la calma cuando todo parecía desmoronarse. A quienes protegieron a sus equipos cuando el directorio buscaba culpables.
En los años difíciles, la gratitud no es un lujo; es un acto de justicia.
El peso de la cultura
En América Latina, donde muchas empresas fueron construidas por fundadores que exigían más de lo que reconocían, cambiar este patrón es un regalo para las generaciones que vienen. Mostrarles que se puede liderar con autoridad y con humanidad. Que agradecer no es signo de debilidad, sino de grandeza.
Las empresas familiares que perduran no son las que acumulan más activos, sino las que cultivan algo más difícil de medir: el sentido de que pertenecer a esta mesa tiene un significado que trasciende los números.
Un regalo que no cuesta nada
Los mejores regalos de Navidad no vienen envueltos en papel brillante. A veces son palabras que llevábamos demasiado tiempo guardando.
Antes de que termine el año, identifique a esa persona en su directorio —o fuera de él— a quien nunca agradeció como debía. Escríbale. Llámele. O en la primera reunión de enero, cuando todos esperen el informe de gestión, sorpréndalos: comience con un gracias. Uno específico. Uno que nombre a alguien y diga exactamente por qué.
Le garantizo que nadie recordará las proyecciones del primer trimestre. Pero ese momento de humanidad quedará grabado para siempre.
P.D. Si mientras leía esto pensó en alguien, no deje que el impulso se enfríe. Las deudas de gratitud no prescriben, pero la oportunidad de expresarlas sí tiene fecha de vencimiento.