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Directorios al Descubierto – Desafíos reales de Directorios reales (y cómo superarlos)
La mayoría de los directorios dedican una sesión anual a “revisar la estrategia”. Reciben una presentación de 80 slides, hacen preguntas sobre proyecciones financieras, aprueban el plan, y vuelven a olvidarse del tema por once meses. Henry Mintzberg llamaría a esto una farsa.
Mintzberg demostró hace cuatro décadas que la estrategia real de una empresa rara vez coincide con su plan estratégico formal. La estrategia emerge de miles de decisiones pequeñas, adaptaciones al mercado y oportunidades capturadas o perdidas en el día a día. El directorio que solo mira el plan está mirando el mapa equivocado.
La ilusión de la sesión anual de estrategia
Dedicar un día al año a “estrategia” es como hacer ejercicio una vez al año y esperar resultados. La estrategia requiere supervisión continua, no eventos. Sin embargo, la mayoría de los directorios tratan la estrategia como un ítem de la agenda anual en lugar de como la lente permanente a través de la cual debería evaluarse cada decisión. Los datos de la encuesta global de directores de PwC (2024) confirman: el 67% de los directores considera que no dedica suficiente tiempo a estrategia, pero solo el 12% ha propuesto formalmente cambiar la estructura de la agenda.
El directorio como sensor estratégico
Mintzberg propuso que la estrategia real se detecta observando patrones en las decisiones operativas. Si una empresa dice que su estrategia es la innovación pero el 90% de la inversión va a optimizar lo existente, la estrategia real es la explotación, independientemente de lo que diga el plan aprobado. Un directorio efectivo no aprueba planes: detecta patrones. Tres prácticas lo permiten: un “radar estratégico” trimestral que identifique señales débiles del entorno, conversaciones directas con mandos medios y clientes, y análisis de las decisiones operativas recientes como indicadores de la dirección estratégica real.
El caso latinoamericano, cuando el mapa nunca coincide con el territorio
En mercados volátiles, la estrategia emergente domina por definición. Cuando la inflación puede duplicarse en seis meses, cuando un cambio regulatorio puede destruir una línea de negocio completa, cuando la inestabilidad política es la norma, ningún plan estratégico a cinco años sobrevive intacto. Un directorio diseñado para supervisar planes deliberados es estructuralmente incapaz de gobernar en estos entornos. Lo que se necesita es un directorio que funcione como sensor adaptativo: atento a los patrones emergentes, rápido para recalibrar, y capaz de distinguir entre ruido coyuntural y cambio estructural.
Para reflexionar en su directorio
¿Su directorio supervisa el plan estratégico o la estrategia real que está emergiendo? ¿Qué decisiones operativas recientes revelan un cambio de dirección que no estaba en ningún plan? ¿Con qué frecuencia el directorio recibe información directa del mercado, no filtrada por management?
Mintzberg nos legó una verdad incómoda: la estrategia no se decide en una sala de conferencias con slides bonitos. Se forja en la interacción con la realidad. Un directorio que no capta esa estrategia emergente no está gobernando; está decorando.
P.D. Revise las últimas tres decisiones importantes de su empresa. ¿Cuántas estaban en el plan estratégico aprobado por el directorio? Ya sabe cuánto vale su sesión anual de estrategia.